20/3/12


Te advertimos: el avance del Gobierno sobre YPF es simplemente el avance sobre una caja más para despilfarrar. A la confiscación de los fondos privados de los jubilados, el avance sobre las reservas del BCRA se suma la búsqueda de más cajas para lo mismo de lo que viene ocurriendo: gastar por 7, por 10 o por lo que sea para sostener a los Kirchner. Quedás anunciado…
HOY en NdF artículos bien medulares. Una reflexión sobre el crucifijo como un símbolo de lo que no debe ser la Justicia, por un lado, y un artículo original sobre el reciente fallo sobre el aborto dado por la Corte Suprema y el Código de Hammurabi, una creativa reflexión sobre quién paga las culpas de otros.
SIRIA es materia de preocupación de Naciones Unidas y Rusia podría, al fin, acompañar una medida internacional
ARGENTINA ECONÓMICA, y un artículo de IDESA sobre la multiplicación ¿de los panes?, niet, sí de la multiplicación x 7 del gasto público
ARGENTINA DEL PELOTUDO EN CARGO PÚBLICO: frases sencillas que revelan al pelotudo en función pública.
ARGENTINA SIN RESERVAS. El artículo expone la real situación de nuestras reservas en relación con diferentes parámetros

SIRIA en la mirada de Naciones Unidas, ya tiene 8 mil muertos por la represión del tirano gobernante. Rusia, por fin, podría acompañar una medida internacional
Jefe de la ONU: es hora de detener violencia en Siria 
 El secretario general de las Naciones Unidas Ban Ki-moon dijo el martes que la comunidad internacional necesita actuar rápidamente para detener el derramamiento de sangre que ya lleva un año en Siria, destacando que hasta un minuto de demora significaría que haya más muertos…
Rusia, dispuesta a una declaración conjunta sobre Siria. El ministro de Exteriores, Lavrov, ha anunciado que Moscú está dispuesta a apoyar una declaración sobre Siria en la ONU, según la propuesta de Kofi Annan, con la condición de que no incluya un "ultimatum", informa AFP.
Enviado por lector de NdF
¿Es el crucifijo un símbolo religioso?
 Juan Arias
EL PAÍS - Madrid - 17-3-2012
 La pregunta de si el crucifijo es o no un símbolo religioso podría parecer una provocación.
No lo es. Se trata de una polémica abierta en Brasil después que una ONG de lesbianas ha conseguido que se retiran los crucifijos de todas las salas de los tribunales de Justicia del Estado de Rio Grande do Sul, uno de los más prósperos del país.
 La alegación de las lesbianas es la clásica: Brasil es un país laico, con separación de poderes entre la Iglesia y el Estado, un país religiosamente plural, donde conviven en libertad todas las creencias.
¿Por qué sólo la imagen del crucificado debe presidir los tribunales de justicia? ¿ Por qué no un Buda o la estrella de David o una frase del Corán o un santo del Candomblé?
La alegación de las lesbianas es la clásica: Brasil es un país laico, con separación de poderes entre la Iglesia y el Estado, un país religiosamente plural, donde conviven en libertad todas las creencias. ¿ Por qué sólo la imagen del crucificado debe presidir los tribunales de justicia? ¿ Por qué no un Buda o la estrella de David o una frase del Corán o un santo del Candomblé?
Curiosamente, intelectuales y periodistas como Reinaldo Azevedo en su blog de Veja, han desempolvado el texto de uno de los padres de la República de Brasil, Rui Barbosa (1849-1923) uno de los intelectuales más brillantes de la República, coautor de la primera Constitución de la Primera República, gran defensor ya entonces de los derechos fundamentales y de las garantías individuales
Fue uno de los fundadores de la Academia Brasileña de las Letras y ha quedado famosa su frase:
“La libertad no es un lujo de los tiempos de bonanza, es el mayor elemento de estabilidad”.
 Y ha sido  Rui Barbosa, poco sospechoso de conservadurismo, quién ha dado pábulo estos días a los defensores de la permanencia de los crucifijos en las salas de justicia,
- no como un símbolo religioso, sino como “espejo de todas las deserciones de
la justicia corrompida por las facciones, por   los demagogos y por los gobiernos” como escribió en su famoso articulo, hace un siglo, “El justo y la justicia política”. Según Barbosa, a Jesús lo crucificaron,
  -“la flaqueza,
  - la inconsciencia,y
  - la perversión moral”
- en uno de los procesos judiciales más absurdos de la Historia.
Según el famoso escritor brasileño, aquel profeta judío pasó por "seis procesos injustos, tres a manos de los judíos  y otros tres a manos de los romanos y en ninguno de ellos tuvo un juez”. Y en otro lugar añade:
-“No hay tribunales que basten para abrigar el derecho,
cuando  el deber se ausenta de la conciencia de los magistrados”.
Quién conoce la Historia de los Evangelios sabe muy bien que Jesús fue condenado a muerte, en efecto, sin que nadie pudiera probar un crimen contra él.
Más aún, Pilatos, símbolo de la cobardía judicial, declaró “No veo culpa en este hombre”. Lo condena por miedo a los gritos de la calle que piden su muerte.
Lo manda matar y aquella noche Pilatos y Herodes, que eran enemigos políticos, acabaron haciendo las paces bajo la víctima sacrificada e inocente.
- ¿No dice eso nada a la justicia cuando se deja arrastrar por intereses políticos?
Con este post no pretendo tomar parte en la discusión de si en un estado laico deben o no continuar los crucifijos en las aulas de justicia, aunque reconozco que
el argumento de que ninguna otra imagen simbolizaría mejor la injusticia de cierta justicia que - aquel juicio de Jerusalén, tiene su fuerza.
Sobre  si el crucifijo es más que un símbolo religioso ya que  se ha convertido no sólo en “espejo de todas las deserciones de la justicia”, como afirma Barbosa,  sino también en un objeto cultural y artístico,  con cuya simbología han trabajado todos los mayores pintores y escultores de la Historia.  En estos dos mil años, quiero recordar una cosa: la primera vez que visité las catacumbas de Roma, donde los primeros cristianos y los apóstoles de Jesús se refugiaban huyendo de las persecuciones romanas, me sorprendió que no existieran pinturas del crucificado.
Las primeras pinturas cristianas son de inicios del siglo II, y el líder de los cristianos es representado con los símbolos de un pez, de una paloma, de un ácora o del buen pastor. Nunca en la cruz.
Hay que ir al siglo V, cuando la religión cristiana fue ya adoptada como religión del Imperio romano para encontrar las primeras y tímidas figuras de Cristo crucificado como en la puerta de la Basílica romana de Santa Sabina en Roma o al códice siriaco de la Biblia del monje Rabula en el 586.
Para los cristianos de los primeros cuatro siglos,
- el crucifijo no era un símbolo religioso,
- sino una ignominia de la que se avergonzaban.
Es esa  “ignominia realizada por un tribunal de justicia” que  condena a un inocente a sabiendas que lo era, por presiones políticas y religiosas.
Hace sólo unos días, el periodista brasileño Diogo Mainardi, uno de los escritores más cáusticos de este país, que hoy vive en Italia, sorprendió en un programa de televisión en el que afirmó: “Soy ateo, no creo en Dios, pero acepto a la Iglesia”.
Y explicó que  se puede creer o no en Dios, pero no  ignorar el legado histórico de la Iglesia en el campo no sólo religioso sino también cultural, artístico, político, jurídico etc. No es pensable, dice Mainardi,  concebir a  Occidente sin la historia del Cristianismo. Con  sus tribunales de la Inquisición y también con sus grandes filósofos, científicos y teológos, así como con  sus monasterios que salvaron buena parte de la cultura antigua y  crearon ellos mismos grandes espacios culturales.
Era un argumento que daba también el ateo Saramago cuando decía “no sabría explicarme sin la cultura y la tradición cristiana”.
Del crucifijo se interesaron desde pintores que van desde Fra Angélico a Picasso y Dalí a  escultores de todos los tiempos empezando por Miguel Ángel y Bernini.
Se quede o no fuera de las salas de justicias, es cierto que  el crucifijo es hoy no sólo un símbolo religioso, sino  la mejor metáfora artística y plástica  de las injusticias  cometidas por todos los Tribunales a lo largo de la Historia
LA PENA DE MUERTE Y EL CÓDIGO DE HAMMURABI EN LA ARGENTINA ACTUAL
por: Héctor Pérez Bourbon -  19-03-12 – Distribuido por el propio autor por mail
Sobre delitos y castigos
Alguna vez leí –no me consta que sea cierto pero es lo que dicen muchos- que el célebre Código de Hammurabi tenía dos disposiciones que respectivamente decían:
“Si un arquitecto construye una casa y la casa se cae y muere el dueño, se matará al arquitecto”. “Si un arquitecto construye una casa y la casa se cae y muere el hijo del dueño, se matará al hijo del arquitecto”.
El criterio era, como puede verse, bastante simple: a una bolsa de delitos corresponde una bolsa de castigos… y a repartirla como se pueda.
Con el correr de los años y los siglos este criterio fue transformándose y desde hace bastante tiempo las naciones civilizadas han comprendido –y establecido- que si bien al delito corresponde un castigo, ese castigo sólo puede aplicársele a quien cometió ese delito. Sólo a él; no es hereditario ni transmisible a otra persona por ningún motivo.
En la Argentina actual, no obstante, estamos retrocediendo muy firmemente esos casi cuatro milenios y volvemos, con paso lento pero seguro, a aquel criterio babilónico.
¿O qué otra cosa significa, por ejemplo, que porque una empresa despide injustamente a algunos trabajadores haya cientos de personas –que no son empleados ni empleadores- que ven interrumpido o anulado su derecho de transitar por el territorio argentino, como dice la Constitución?
Hay un conflicto entre dos y el perjudicado, como el pobre hijo del arquitecto, es un tercero ajeno al problema.
¿El gobierno no quiere darle a los maestros el sueldo que pretenden? Los alumnos se quedan sin clase.
¿Las compañías petroleras tiene un conflicto con la Secretaría de Comercio porque no les permite aumentar el precio de los combustibles? Los automovilistas se quedan sin nafta.
¿Dos agrupaciones gremiales tienen diferendos por el encuadramiento sindical de ciertos trabajadores? Los usuarios se quedan sin subte y tienen que arreglárselas tomando colectivos más que repletos.
“…se matará al hijo del arquitecto”.
La pena de muerte
Antiguamente también, había distintas maneras de llevar a cabo esos castigos: multas, prisión, torturas, destierro, incluso la posibilidad de que el castigado dejara de ser un hombre libre y fuera vendido como esclavo.
Seguramente la más drástica de estas penas fue, desde siempre, la pena de muerte.
En alguna época se la aplicaba con gran ligereza. Bastaba que el delito fuera relativamente importante para que el culpable resultara ejecutado.
Por ejemplo, Mariano Moreno, en el Plan Revolucionario de Operaciones, propugna que para el caso de “los enemigos declarados y conocidos” de la revolución “la menor semiprueba de hechos, palabras, etc., contra la causa, debe castigarse con pena capital”.
Y el modo de realizar la ejecución dependía de la mayor o menor imaginación de las autoridades, de la mayor o menor crueldad que se le quisiera asociar a la muerte en sí misma, en definitiva, del mayor o menor grado de salvajismo de la comunidad que la practicaba.
Nuevamente, el transcurso del tiempo fue morigerando esta situación en ambos aspectos: no sólo la pena de muerte comenzó a ser mal vista por una gran parte de la humanidad sino que, inclusive en los lugares donde se mantenía y se mantiene, se buscó y se busca de hacerla menos cruel para el condenado.
Muchos son los ejemplos que pueden hallarse en este sentido, aunque en algunos casos con ciertas oscilaciones pendulares.
La Iglesia Católica, por ejemplo, ya en el Código de Derecho Canónico de 1917 (hace casi un siglo) establecía que el hecho de que un juez hubiera pronunciado alguna sentencia de muerte configuraba una irregularidad para que esa persona pudiera recibir el Orden Sagrado y ser sacerdote. La pena de muerte estaba mal vista.
Medio siglo antes, en 1853, la Constitución Nacional recién dictada declaraba “abolida para siempre la pena de muerte por causas políticas” y prohíbe “y las ejecuciones a lanza y cuchillo”. Curiosamente la oscilación pendular provocó cierto retroceso en la reforma de 1860 y se quitó la prohibición de “lanza y cuchillo”.
Recientemente, en nuestro país, algún político propuso que se aplicara la pena de muerte a los violadores y, sin duda, las críticas fueron muchísimas más que los aplausos.
Lo cierto es que hoy son muy pocos países en los que se mantiene la pena de muerte como castigo por la comisión de algún delito.
La Corte Suprema de Justicia
En Argentina el gobierno está distribuido en tres órganos, que la Constitución Nacional denomina Poderes: Poder Legislativo, Poder Ejecutivo y Poder Judicial.
La institución que en cada caso encarna cada uno de esos poderes o es su máxima cabeza se denomina, respectivamente, Congreso, Presidente y Corte Suprema de Justicia.
¡Que interesante! Los nombres que la Constitución asigna a los depositarios del Poder Legislativo y del Poder Ejecutivo están desprovistos de cualquier connotación valorativa.
En cambio, la máxima autoridad del Poder Judicial no se llama Corte Suprema de Trámites Judiciales o Supremo Tribunal de Procedimientos Judiciales sino Corte Suprema de JUSTICIA. Es decir, le agrega un aditamento valorativo: la justicia.
Parecería indicar ello que ese valor, la justicia, de esencia más moral que jurídica, debería primar por sobre otras cuestiones de índole procedimental, reglamentario, burocrático o como se lo quiera llamar.
Así incluso lo ha entendido la misma Corte que desde largo tiempo ha tiene dicho que la misión de los jueces es, precisamente, hacer justicia.
Pues bien. En un fallo reciente nuestra Corte Suprema de Justicia ha decidido y proclamado que si se produce una violación no se le puede aplicar la pena de muerte al violador, porque el Código Penal no lo prevé, pero sí podrá aplicársele, con el criterio del Código de Hammurabi, al fruto, precisamente, de ese delito, o sea, a su hijo.
“…se matará al hijo del violador”.
Si esto es Justicia Suprema no quiero ni pensar lo que será la Arbitrariedad Manifiesta.
ARGENTINA DEL PELOTUDO CON CARGO PÚBLICO. Esta expresión muestra con sencillez al pelotudo con cargo público y agrandado. Y pretende, además, que lo sigamos en su autoritaria conducta
Abal Medina se justificó por no dar conferencias de prensa: "Estamos trabajando"
El Jefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina recomendó "a los comentaristas que dicen que no damos conferencias de prensa o que hablamos poco, les digo que no se preocupen. Si hablamos poco es porque estamos trabajando porque la política es eso: trabajar, esforzarse y gestionar todos los días para mejorar la vida de todos los argentinos"…
En 7 años se duplicó el gasto público
Uno de los fenómenos más relevantes de los últimos años es el vertiginoso crecimiento del gasto público. El proceso es tan intenso que, aún en un contexto económico muy favorable y con una presión impositiva llevada a niveles récord, las cuentas públicas muestran un déficit creciente. Se ha llegado al punto en que la voracidad fiscal subordina instituciones muy relevantes para el desarrollo social, como el sistema previsional, el Banco Central y el federalismo, en pos del objetivo de paliar los desequilibrios del Tesoro Nacional. Esta es una de las secuelas más dañinas del manejo poco profesional del sector público.
El Gobierno nacional ha remitido al Congreso Nacional un proyecto de ley para modificar las reglas a las que se tienen que supeditar los administradores del Banco Central. La iniciativa abunda en modificaciones sobre la Carta Orgánica. Más allá del análisis y debate que merece cada una de ellas, la más importante es la modificación de la regla que estipula que las reservas del Banco Central deben ser destinadas a respaldar la base monetaria. Con el cambio, el Banco Central dispondrá de mucha más discrecionalidad para emitir dinero sin respaldo a fin de cubrir los desequilibrios del sector público.
Datos oficiales del Ministerio de Economía dan sustento a la sospecha de que la principal finalidad que motoriza la modificación en la regla del Banco Central es aportar recursos al Tesoro Nacional. Tomando los ingresos y gastos del sector público nacional, y corrigiéndolos por el índice de precios implícitos del PBI (que refleja la evolución del promedio de precios de la economía), se puede observar que la dinámica de las cuentas públicas entre los años 2004 y 2011 fue la siguiente:
Los ingresos del sector público nacional pasaron de $300 mil millones a $555 mil millones a precios del 2011, es decir, tuvieron un crecimiento real del 85%.
Los gastos del sector público nacional pasaron de $270 mil millones a $585 mil millones a precios del 2011, o sea, tuvieron un incremento real del 117%.
Por esto, de un superávit de $30 mil millones en el año 2004 el sector público nacional pasó a un déficit de -$30 mil millones en el año 2011.
…Más allá de lo cuestionable o no que pueda resultar emitir dinero sin respaldo, la clave que se esconde detrás de la modificación del Banco Central es la baja calidad de la gestión pública. La mayor parte del crecimiento en el gasto se explica por subsidios a empresas, empleo público espurio y otras erogaciones de muy baja rentabilidad social. Por estas vías se dilapidan recursos públicos y, ante la obvia necesidad por captar cada vez más recursos, se apela a degradar instituciones muy importantes para el desarrollo del país.
Con argumentaciones sobrecargadas de ideología y sentimentalismos se elude la cuestión de fondo y se trata de justificar diversas formas de apropiación. A finales del 2008, cuando despuntaba el deterioro fiscal, se apeló a la reforma previsional para permitir que el Estado se apropiara de los ahorros previsionales y de los aportes personales de los trabajadores activos. Aunque aparentemente parece tratarse de temas diferentes, las reformas al Banco Central tienen como trasfondo, en esencia, lo mismo que la confiscación de los ahorros previsionales: cubrir el déficit fiscal.
Un tema más relevante todavía, y menos tenido en cuenta, es la degradación del federalismo. Para facilitar la creación del régimen de capitalización, las provincias hicieron el esfuerzo de sacrificar transitoriamente el 15% de la coparticipación; pero cuando se eliminó el régimen de capitalización, estos recursos no volvieron a las provincias. En igual sentido, se va a usar el Banco Central para financiar el sector público, pero no se van a colocar los recursos derivados de la mayor emisión monetaria dentro de la masa coparticipable. La paradoja es que quiénes convalidan estas decisiones –claramente contrarias a la Constitución Nacional y a una estrategia de desarrollo geográficamente equilibrado– son los representantes de las provincias en el Congreso Nacional.
ARGENTINA SIN RESERVAS. Interesante artículo sobre el nivel de Reservas
Salvo Venezuela, la Argentina tiene el ratio más bajo de reservas en relación al PBI
Cuando esta semana se aprueben definitivamente las modificaciones a la Carta Orgánica del Banco Central, el nivel “óptimo” de reservas pasará a ser determinado por el directorio del BCRA, con la intención de poder cubrir las necesidades en dólares del Tesoro con fondos de la entidad, algo que había encontrado límites legales. Pero sea cual fuere ese concepto que determinen los directores, lo cierto es que el nivel de reservas de la Argentina en relación a distintos parámetros como el Producto Bruto Interno (PBI) o la deuda, resulta inferior al de otros comparables de la región.
Partiendo de esa base, el hecho de que los directores del Central tengan la potestad de determinar qué y cómo se usan las reservas es por lo menos incierto e introduce un grado importante de discrecionalidad.
Según un informe de la consultora ACM, Argentina acumula reservas por 10,5% de su PBI o 34% de la deuda externa, relación que se reduce a aproximadamente 9,3% y 30,2%, respectivamente, sin no se considera la deuda de corto plazo (principalmente los pasivos con otros bancos centrales y el BIS). Estas relaciones son menores a las que detenta Brasil, que cuenta con un nivel de activos de 14% de su PBI y cubre casi la totalidad de su deuda externa, al igual que Perú (29% de su PBI) o incluso de Uruguay donde supera el 20% de su PBI y 76% de su deuda externa. Sólo la Venezuela de Hugo Chávez tiene peores ratios que la Argentina: su relación reservas/PBI llega al 6% mientras que contrastando con la deuda externa bruta alcanza el 21%.
La deuda del BCRA con otras entidades financieras, principalmente el Banco de Francia, viene cayendo en lo que va del año. Se calcula que la entidad presidida por Mercedes Marcó del Pont redujo en u$s 700 millones los pasivos en los primeros dos meses del año. De todos modos, la deuda total aún supera los u$s 3.000 millones. Estos préstamos ayudaron en plena corrida cambiaria del 2011 a camuflar el empobrecimiento de las arcas, ya que los retiros de depósitos en dólares repercutían en el nivel de reservas. Ahora, gracias al cepo cambiario, la entidad ha vuelto a comprar dólares en el mercado aunque buena parte de esas divisas fueron a cancelar estos créditos y no a engrosar las reservas.
Suma poco
Las reservas en manos del BCRA, que en teoría debería respaldar los pesos y los pasivos emitidos por la entidad, se encuentran hoy en u$s 47.200 millones. En lo que va de este año, y a pesar de que la autoridad monetaria llega comprados casi u$s 3.000 millones en el mercado de cambios, suben poco más de u$s 700 millones.
Una recomposición tan débil deja poco margen para utilizar los dólares en las arcas del Central. De hecho, el año pasado las reservas cayeron casi u$s 6.000 millones por el incremento de la fuga de capitales (u$s 22.500 millones durante todo el año pasado).
Ahora, con el cepo cambiario y un nivel de fuga en torno a los u$s 500 millones mensuales, es muy probable que la entidad pueda acumular más dólares durante este año. Según las proyecciones del Central, en 2012 terminarían con un saldo comprador neto de u$s 9.000 millones.
Que el Central logre sumar dólares a sus arcas, sea para después pagar deuda o no, mejoraría los ratios de solvencia y podría acercarlo a la performance de otros países de la región.

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