10/11/13

CURIOSIDADES NACIONALES. De pronto el Papa y el Episcopado tratan dos temas muy fuertes: los coimeros y la connivencia delincuencial narcotráfico-policías. Un artículo de Daniel Gallo sobre que el negocio ya se instaló en Argentino y un trabajo largo de Marcelo Sain sobre el doble pacto delincuencia de la bonaerense.
CURIOSIDADES NACIONALES. Que el Papa y el Episcopado en cuestión de horas traten dos temas de la profundidad que tienen las palabras del Papa contra la coima y el Episcopado haciendo anatomía de la delincuencia con raigambre policial. He aquí los textos. El del Papa, en la parte pertinente. El documento del Episcopado argentino, completo. Y dos artículos más sobre el tema: Daniel Gallo en Un negocio que ya se instaló y el extracto de un trabajo de Marcelo Fabián Sain sobre La regulación policial del narcotráfico en la Provincia de Buenos Aires, donde habla del doble pacto policial-delincuencial. Está link al trabajo completo.
…la "costumbre de la coima es una costumbre mundana y fuertemente pecadora".
"Es una costumbre que no viene de Dios: ¡Dios nos mandó a llevar el pan a casa con nuestro trabajo honesto! ¡Y este hombre, el administrador, le daba de comer a sus hijos pan sucio! Y sus hijos quizás eran educados en colegios caros, quizás crecidos en ambientes cultos, pero habían recibido de su padre, como comida, suciedad, porque su papá, llevando pan sucio a casa, había perdido la dignidad", explicó. "Y éste es un pecado grave, porque se empieza con una pequeña coima, pero es como la droga ¿eh?", advirtió.
El documento completo del Episcopado Argentino
Angustias de la sociedad
1 - La sociedad vive con dolor y preocupación el crecimiento del narcotráfico en nuestro país. Son muchos los que nos acercan su angustia ante este flagelo. Nos conmueve acompañar a las madres y los padres que ya no saben qué hacer con sus hijos adictos, a quienes ven cada vez más cerca de la muerte. Nos quedamos sin palabras ante el dolor de quienes lloran la pérdida de un hijo por sobredosis o hechos de violencia vinculados al narcotráfico.
2 - Sabemos que este problema es un emergente de la crisis existencial del sentido de la vida en que está sumergida nuestra sociedad. Se refleja en el deterioro de los vínculos sociales y en la ausencia de valores trascendentes.
3 - Cuando este mal se instala en los barrios destruye las familias, siembra miedo y desconfianza entre los vecinos, aleja a los chicos y a los jóvenes de la escuela y el trabajo. Tarde o temprano algunos son captados como ayudantes del "negocio". Hay gente que vende droga para subsistir, sin advertir el grave daño que se realiza al tejido social y a los pobres en particular.
4 - Es alarmante la expansión de las llamadas drogas sintéticas, que se distribuyen en diversos espacios festivos, y nos duelen las conductas autodestructivas en adolescentes o jóvenes que consumen diversas sustancias.
5 - Lo que escuchamos decir con frecuencia es que a esta situación de desborde se ha llegado con la complicidad y la corrupción de algunos dirigentes. La sociedad a menudo sospecha que miembros de fuerzas de seguridad, funcionarios de la justicia y políticos colaboran con los grupos mafiosos. Esta realidad debilita la confianza y desanima las expectativas de cambio. Pero también es funcional y cómplice quien pudiendo hacer algo se desentiende, se lava las manos y "mira para otro lado".
Necesidad de medidas urgentes
6 - La Argentina está corriendo el riesgo de pasar a una situación de difícil retorno. Si la dirigencia política y social no toma medidas urgentes costará mucho tiempo y mucha sangre erradicar estas mafias que han ido ganando cada vez más espacio. Es cierto que el desafío es enorme y el poder de corrupción y extorsión de los grupos criminales es grande. Pero no es verdad que "nada se puede hacer".
7 - La complejidad de este tema es tal que solo será abordado eficazmente por medio de amplios consensos sociales que deriven en políticas públicas de corto, mediano y largo alcance. Pero perseguir el delito es tarea exclusiva e irrenunciable del Estado. Recogemos también la preocupación por la desprotección de nuestras fronteras, y por la demora en dotar de adecuados sistemas de radar a las zonas más vulnerables.
Lamentamos que el organismo del Estado dedicado a coordinar las políticas públicas en esta materia (SEDRONAR) lleve tantos meses sin tener su responsable designado.
Pasión por el bien
8 - Muchos centros educativos, clubes barriales y diversas ONG colaboran en la educación, prevención y asistencia a las víctimas. Reconocemos gratamente la ardua tarea que se desarrolla desde la Iglesia implementando en las diócesis la pastoral de adicciones, promoviendo la contención de familias, el acompañamiento y la reinserción social de los adictos. Valoramos de corazón el esfuerzo, la dedicación y la entrega de tanta gente generosa que colabora en comunidades terapéuticas. No obstante, como obispos somos conscientes de que no hemos sido suficientemente eficaces en promover una pastoral que convoque y contenga a los adolescentes y jóvenes. A su vez, seguimos alentando la creación de centros de asistencia para quienes sufren la esclavitud de la adicción y les cuesta salir.
9 - Esta situación está dejando un tendal de heridos que reclaman de parte de todos compromiso y cercanía. Jesús nos pide que nos inclinemos ante quien sufre y que tratemos con ternura sus heridas.
10 - San Pablo nos enseña a "tener horror por el mal y pasión por el bien" (Rm 12, 9). Por eso no debemos quedarnos solamente en señalar el mal. Alentamos en la esperanza a todos los que buscan una respuesta sin bajar los brazos:
§  A las madres que se organizan para ayudar a sus hijos.
§  A los padres que reclaman justicia ante la muerte temprana.
§  A los amigos que no se cansan de estar cerca y de insistir sin desanimarse.
§  A los comunicadores que hacen visible esta problemática en la sociedad.
§  A los docentes que cotidianamente orientan y contienen a los jóvenes.
§  A los sacerdotes, consagradas, consagrados y laicos que en nuestras comunidades brindan espacios de dignidad humana.
§  A los miembros de fuerzas de seguridad y funcionarios de otras estructuras del Estado que aún a riesgo de su vida no se desentienden de los que sufren.
§  A todos los que resisten la extorsión de las mafias.
Que no nos roben la esperanza
11 - Es perverso vivir del sufrimiento y de la destrucción del prójimo. Por eso anhelamos una justicia más eficiente que erradique sin demoras la impunidad. Al mismo tiempo no dejamos de pedir la conversión de los traficantes.
12 - A cada uno de los que han caído en la droga, le decimos con el Papa Francisco: "Puedes levantarte, puedes remontar; te costará, pero puedes conseguirlo si de verdad lo quieres. Tú eres el protagonista de la subida, esta es la condición indispensable. Encontrarás la mano tendida de quien te quiere ayudar, pero nadie puede subir por ti".
13 – No dejemos que nos roben la esperanza, ni que se la arrebaten a nuestros jóvenes. Cuidémonos los unos a los otros. Estemos particularmente cerca de los más frágiles y pequeños. Trabajemos por una cultura del encuentro y la solidaridad como base de una revolución moral que sostenga una vida más digna.
Que el Señor nos ilumine y la Virgen de Luján nos ayude a cuidar el presente y el futuro de la Nación.
Un negocio que ya se instaló en la Argentina
Por Daniel Gallo
La Iglesia lanzó su más directa advertencia sobre el narcotráfico. El ministro de Justicia y Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, dijo concretamente que se vive "una guerra". Intendentes del conurbano hablan de su disputa metro a metro con los vendedores de drogas. En Rosario, los asesinatos son diarios y en curva ascendente de violencia. Balearon, incluso, la casa del gobernador Antonio Bonfatti. Las fuerzas de seguridad reiteran que sus récords de decomisos tienen que ver con la mayor circulación de estupefacientes. El mundo narco se instala en la Argentina.
Un experimentado jefe policial pidió al cronista en 2004 que observara lo que entonces pasaba en México y Colombia. Su opinión era que esa violencia llegaría a la Argentina antes de los diez años. Su consejo fue escuchado también muchas veces por autoridades. Pero nada cambió. Néstor Kirchner tuvo en su escritorio en 2005 un proyecto de ley de 106 páginas para un plan nacional contra las drogas. No fue enviado al Congreso. El tiempo se perdió en un inútil debate sobre si la Argentina era país de tránsito o de consumo. Hoy es un país con bandas narco.
El macrotráfico se consolidó y ramificó sus exportaciones de drogas a Europa y China. Sin embargo, fue el microtráfico el que se expandió con mayor fuerza. Es ese narcomenudeo el que lucha hoy por colonizar territorios, instalar sus quioscos locales, protegerlos con menores soldados y definir pleitos con la ley del ajuste de cuentas. Los capitalistas de las drogas lavarán dinero y vivirán en countries, pero la visibilidad del peligro fue dada por la "economía de subsistencia" que lleva a familias enteras a dedicarse al negocio narco.
Aparecerá la idea entonces de legalizar las drogas para terminar con la violencia. Es ésa una iniciativa discutida a nivel regional en los foros de debate oficial. Con algunos problemas básicos que no tienen respuesta por parte de los impulsores. ¿Qué droga se legaliza? ¿Una? ¿Todas? ¿Las por inventarse también? Dos drogas son legales, el alcohol y el tabaco, con consumo anual en la Argentina por parte del 56 y 29%, respectivamente, de la población de 16 a 65 años; la marihuana tiene una prevalencia de 3,2%, ¿qué impedirá llegar al porcentaje de consumo de drogas legales si se establece un acceso libre?
En ese escenario, los jefes narco quizás puedan reconvertirse en prósperos empresarios. ¿Qué lugar encontrará el vendedor callejero y los niños soldados? El idealismo choca contra esas preguntas concretas. El problema pasa por la inclusión social, pero el nivel de amenaza lo deriva a un asunto primario de seguridad. Se perdió el tiempo para que la respuesta fuese al revés.
La Sedronar reunió ayer al Consejo Federal de Drogas. Fue por iniciativa del subsecretario Julio Postiglioni, que intenta mantener en funcionamiento a la secretaría antidrogas, pese a que el Gobierno la sostiene acéfala desde marzo. De todas maneras, un nombramiento en la Sedronar no modificaría la situación sin un mandato político real, un plan de acción contra la demanda -una voz que pueda mandar sobre fuerzas federales y provinciales a la vez-, juzgados y fiscalías exclusivas para macrotráfico, importante debate de leyes y objetivos realizables para bajar la demanda en un período de tiempo corto. El mundo narco no espera y ya no está fuera de las fronteras..
La regulación policial del narcotráfico en la Provincia de Buenos Aires*
Marcelo Fabián Sain
En este trabajo se aborda la regulación policial del narcotráfico en la provincia de Buenos Aires como una práctica inscrita en el doble pacto de gobernabilidad de la seguridad pública que predominó en la Argentina desde los años ’80. Este doble pacto implicó, por un lado, la delegación del gobierno de la seguridad pública por parte de las sucesivas autoridades gubernamentales a las cúpulas policiales –pacto político-policial- y, por otro lado, el control de los delitos y, en especial, de la criminalidad compleja por parte de la policía a través de su regulación y/o de la participación en el mismo –pacto-policial-criminal-.
En la primera parte del trabajo, se lleva a cabo una conceptualización del doble pacto y de la regulación policial de la criminalidad organizada, la que no tiene como referencia empírica a la provincia de Buenos Aires ni al narcotráfico sino, más bien, a la Argentina en su conjunto y a las diferentes modalidades de la criminalidad organizada en nuestro país. En la segunda parte, se aborda el doble pacto y sus grietas en la provincia de Buenos Aires a partir del llamado Caso Candela. El abordaje institucional –político, policial y judicial- que se hizo del secuestro y asesinato de la niña Candela Sol Rodríguez ocurrido en agosto de 2011 en una localidad del Gran Buenos Aires, hecho que supuso un ajuste de cuentas entre bandas narcos de la región de San Martín, permitió visibilizar el entramado estructurado entre política, policía y narcotráfico. Finalmente, se aborda lo que denomino las “grietas” de la regulación policial del crimen.


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