LUNES 27-7-09


DEBÍ DECIR ¡BASTA! CON ESTA EDICIÓN DE NOTICIAS DE FONDO. COMIENZO CON LA POBREZA EN EL CHACO. QUE PODRÍA SER EN TUCUMÁN, FORMOSA, MISIONES, TAMBIÉN. UN ENGANCHADO DE SCIOLI, AQUELLA PROMESA DENTRO DEL JUSTICIALISMO QUE HA TORNADO A LAS PEORES PRÁCTICAS DE ESE PARTIDO. LA NOTICIA DEL ROBO AL BANCO FRANCÉS: 3 "COMANDOS" EN UNA SEMANA. Y VAN LOS ARTÍCULOS DE FONDO. SON 3: VARGAS LLOSA Y EL CASO HONDUREÑO; LUIS LABRAÑA, EX MONTONERO, Y JUSTICIA PARA TODOS O PARA NADIE; MARCOS AGUINIS RESPONDE A VERBITSKY. LEELO DESPACITO, DESPACITO, DESPACITO, COMO DICE HANGLING...

RESISTENCIA, LA CAPITAL PROVINCIAL CON MÁS POBRES DEL PAÍS

Ni África ni la India: la indigencia y la desnutrición están en El Chaco

http://www.criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=26986

Uno de cada tres de sus habitantes vive bajo la línea de pobreza. Jorge Capitanich admite que "la ayuda social a los desprotegidos no llega como debería", pero construye un estadio que le costará al Estado $ 7,5 millones. M. Federico.

Comentario: No hay populismos en el planeta que no terminen aniquilando a sus supuestos defendidos. Sea ahogándolos en la miseria, sea limitando sus libertades, sea aniquilando sus potencialidades de desarrollo. Cuando hablás de 50 años de caudillismo castrista, la única respuesta que obtenés es la de que la salud y la educación son bárbaras. ¿Porqué arriesgaron sus vidas miles de balseros para irse de allí?. ¿Cómo llega Cuba a la pobreza uniforme, extendida y sin capacidad productiva?. Formosa, Chaco, Tucumán (donde la mortalidad infantil se redujo por una maniobra estadística), Misiones adentro son expresiones cabales de lo que decimos. Lo del Chaco es imperdonable donde Capitanich era una de las "promesas" del justicialismo y –al igual que Scioli- nos demuestra su absoluta incapacidad. Claro, la corrupción es lo primero….

Scioli pactó su ruptura con Kirchner

http://www.perfil.com/contenidos/2009/07/25/noticia_0015.html

El miércoles, el ex presidente recibió secretamente al gobernador en la quinta de Olivos. Qué acordaron y cuál es el objetivo.

Buzzi: "¿Dónde estuvo Scioli todo este tiempo?"

http://www.perfil.com/contenidos/2009/07/25/noticia_0028.html

El titular de Federación Agraria dijo que "hay muchas cuentas pendientes" con el gobernador. El recuerdo de "con la comida no se jode" y las críticas a Rabolini.

Scioli tomó la iniciativa ante la parálisis política general

http://www.laprensa.com.ar/338109-Scioli-tomo-la-iniciativa-ante-la-paralisis-politica-general-.note.aspx

El gobernador reagrupó al peronismo bonaerense y restableció el diálogo con el campo, mientras la Casa Rosada sigue sin admitir la derrota, Moyano no suelta la CGT y la oposición no hace olas. Por Sergio Crivelli

Hace una semana en este espacio se señaló que el gobierno y la oposición bailaban una suerte de ballet cauteloso. El primero no rectificaba ninguna de sus políticas y la segunda se limitaba a los reclamos verbales, por temor a que los Kirchner pegaran el `portazo' alegando que se les impide gobernar.

Entretanto, los empresarios se impacientaban porque la desconfianza y la indefinición política han `frizado' la actividad económica y los sindicalistas se enfrentaban por el reparto de fondos, algo que suele generar ruido en los medios, pero que sólo les concierne a ellos y a sus intereses corporativos….En realidad, el Poder Ejecutivo pudo frenar la rebelión sindical, porque el panorama del peronismo no está claro. De allí la importancia de la jugada de Scioli. Ante la indefinición en el terreno político, el gobernador dio el primer paso para poner de pie al PJ bonaerense, restablecer el vínculo con los intendentes y recomponer la relación con los dirigentes del agro. En la tarea lo acompañó el presidente provisonal del Senado, José Pampuro, uno de los más experimentados armadores del oficialismo y uno de los `president makers' de Néstor Kirchner cuando lo apoyó ante Eduardo Duhalde  como principal candidato del PJ en las elecciones de 2003.

Scioli pudo dar ese paso por varias razones, entre ellas, el `default' de los ganadores del 28 de junio. Carlos Reutemann desapareció una vez más de la escena y ni Mauricio Macri, ni Francisco De Narváez, ni mucho menos los radicales quieren presionar a la presidenta. Nadie en la oposición quiere que lo acusen de `desestabilizador'. Tampoco quieren construir un puente de plata para que los Kirchner dejen en manos de Cobos la presidencia y la desgastante tarea de hacer el ajuste económico ya inevitable.

El gobernador bonaerense, por su parte, comprendió que la hora del alineamiento sin fisuras detrás de la Casa Rosada ya pasó y quiere ser parte del grupo que defina al candidato peronista dentro de dos años, a lo que hay que añadir que si consigue capear la tormenta y la economía se restablece, ocupar la mejor posición de partida para esa carrera. Los Kirchner, a su vez, tienen en Scioli -les guste más o les guste menos- el reaseguro de una transición ordenada. La única duda reside en hasta qué punto les interesa una retirada en orden o si están jugando con la idea de declararse víctimas de una confabulación destituyente y retirarse a Sierra Maestra acompañados por los piqueteros Pérsico y D'Elía.

Para el resto del peronismo, en tanto, la cuestión es clara: hay que reorganizar el partido lo antes posible no en contra de Néstor, pero seguramente sin Néstor, blanco hoy de un fuerte rechazo social. Los verdaderos límites de la autonomía y de la capacidad de maniobra de Daniel Scioli deben ser ubicados en ese marco.

En contraste con la actividad del gobernador, los otros actores políticos parecen congelados. El gobierno, firme en sus trece, no cambia nada en el Indec que seguir dominado por Guillermo Moreno. Los empresarios hacen críticas fuertes -con el campo a la cabeza- pero no llegarán lejos si la política no se reacomoda, mientras radicales y macristas esperan que el PJ defina con quién tendrán que competir. En suma, todos pendientes de la interna peronista. Como siempre.

Comentario: Daniel Scioli muestra conductas erráticas, según esté en el apogeo, según lo esté en el descenso. Criatura política gracias a Menem, va como Vicepresidente de Néstor Kirchner, a quien se enfrenta inicialmente. Puesto en el congelador, Scioli va girando hacia un kirchnerismo "de la primera hora", llegando a la Gobernación bonaerense. Desde allí, se encargó de felpudear a los representantes del campo. Buzzi lo recuerda muy bien en la expresión del título. En el día de furia kirchnerista en el Congreso de la Nación por la 125, Scioli expresó a todo el mundo que los Kirchner eran sus amigos. Participó en la campaña electoral violando la Constitución Nacional. Sin renunciar a la gobernación se postuló como diputado para impulsar los votos de Kirchner. Toda una manifestación de amistad y lealtad. Sabemos ya que no renunciará a la gobernación y que habrá consumado la trampa institucional. Fue un interesante candidato presidencial, pero él mismo ya aparece cuestionado. Tanto por sus vaivenes oportunistas, como por las conductas de su esposa, Karina Rabollini que utiliza los medios del Estado bonaerense para sus negocios particulares. También, se ha destapado una olla de corrupción en Loterías y Casinos, de la mano de su titular,  amigo y compinche de juego. Ahora, vuelve al ruedo tratando de contemporizar con quienes despreció. Y se lanza esto de una separación de Néstor. Muy deslucido sale quien fuera una promesa de un postulante presidencial distinto. Luce como más de la mala  política nacional o, también, ¡todo muy justicialista!

Otro "comando". fueron tres en una semana

Asalto comando a una sucursal del Banco Francés

http://www.criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=26981

Ocho delincuentes disfrazados de obreros robaron este sábado una caja de seguridad de una sucursal del Banco Francés que estaba en refacción en la localidad bonaerense de San Miguel. Según informaron fuentes policiales, los asaltantes ingresaron a la sucursal las 0.30, por una persiana trasera de un garage que da a la calle Paunero.

Honduras: el Ejército le hizo un guiño, pero Zelaya desconfía

http://www.perfil.com/contenidos/2009/07/27/noticia_0002.html

En un comunicado, los militares se expresaron a favor de una negociación, que el presidente depuesto rechazó…A continuación, los tres puntos del comunicado que el Ejército de Honduras publicó en su sitio de Internet:

1. Que las Fuerzas Armadas son respetuosas de la Constitución y de las leyes, por lo cual reafirmamos nuestra subordinación a la autoridad civil en consecuencia con los principios de legalidad y obediencia debida.

2. Que como institución respaldamos una solución a la problemática que atraviesa nuestro país mediante un proceso de negociación en el marco del Acuerdo de San José. Asimismo, reiteramos nuestro apoyo irrestricto a los resultados de la misma, conforme a nuestra Constitución y demás leyes.

3. Las Fuerzas Armadas como institución nacional cumplen y seguirán cumpliendo las misiones que le señala la Constitución y las leyes de la República.

Más allá de este comunicado, los militares también se expresaron a través del jefe del Estado Mayor hondureño, general Romeo Vásquez, quien tras declarar en una entrevista radial que no dispararán contra los seguidores de Zelaya que se ubiquen en la frontera dijo que estudia demandar por calumnias a Zelaya, debido a la acusación de querer asesinarlo que le hizo.

Atropello a la democracia hondureña - El golpe de las burlas

Mario Vargas Llosa

Para LA NACION

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1154613&pid=6946451&toi=6485

Despertar a un presidente constitucionalmente elegido a punta de bayonetas y enviarlo al exilio sin darle tiempo siquiera a cambiarse el pijama, como hicieron los militares hondureños con Manuel Zelaya, es un acto de barbarie política y resulta justa la enérgica condena que este atropello ha merecido de las Naciones Unidas, la OEA y de la mayoría de las naciones del mundo entero.

Ahora bien, sentado este principio, que la interrupción de la democracia por una acción militar no es justificable en ningún caso, es preciso analizar lo ocurrido más de cerca y con prudencia, porque en este golpe de Estado, como en la famosa "cena de las burlas", nada es lo que parece ser y la frontera entre la verdad y la mentira resulta más escurridiza que una anguila.

Tal vez más que la acción misma del asalto a la residencia del jefe de Estado hondureño haya que reprochar a los militares, y a los jueces que les dieron la orden de hacerlo, que, con semejante atropello, hayan convertido en víctima de la democracia, y poco menos que en héroe de la libertad, a un demagogo irresponsable como Mel Zelaya, quien, en violación flagrante de la Constitución que había jurado respetar, se disponía a llevar a cabo un referéndum para hacerse reelegir, una pretensión que fue condenada por la Corte Suprema y la Fiscalía de la Nación, y por la que el Congreso hondureño había iniciado un proceso para destituirlo como jefe del Estado. Este era un procedimiento legítimo en defensa de la democracia que la acción militar frenó y desnaturalizó, sembrando una confusión de manicomio.

A tal extremo, que nada menos que el comandante Hugo Chávez, el comandante Daniel Ortega, Evo Morales y hasta el mismísimo Raúl Castro aparecieron de pronto liderando la protesta continental en defensa de la ley y de la democracia, exigiendo sanciones contra Honduras y convocando en Nicaragua una reunión de ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas) a la que el despistado José Miguel Insulza, secretario general de la OEA, dio, con su presencia, un aura de legitimidad.

Si el comandante Hugo Chávez, gran desestabilizador de la democracia latinoamericana, ex golpista y megalómano caudillo que ha convertido a Venezuela en una pequeña satrapía personal y aspira a hacer otro tanto con el resto de América latina, se arroga el rol de defensor del Estado de Derecho hondureño, además de un eclipse del sentido común y de la racionalidad, comprobamos una evidencia: que algo debía de andar podrido antes de este golpe en ese pequeño país latinoamericano, convertido hoy en el centro de la atención mundial. Y, en efecto, Honduras estaba a punto de caer, tras de Bolivia, Nicaragua y Ecuador, en la órbita de Hugo Chávez cuando sobrevino la intervención militar. Manuel Zelaya era la última conquista del caudillo venezolano.

Lo había sobornado, al igual que a sus otros vasallos latinoamericanos, vendiéndole el petróleo de su país a precio de ganga y con créditos generosos, y, sobre todo, apoyando sus apetitos reeleccionistas. Ni corto ni perezoso, Zelaya, antiguo destacado figurín de la oligarquía rural hondureña, vinculado en el pasado a matanzas de campesinos, y elegido presidente como candidato del Partido Liberal, de centroderecha, con un programa de apoyo a la inversión extranjera y a la empresa privada y de severa persecución a la delincuencia, de pronto, a media gestión, experimentó una conversión populista y revolucionaria (es decir, chavista), afilió su país a ALBA y comenzó a preparar su eternización en el poder mediante una reforma constitucional, tal como lo han hecho Chávez y sus discípulos, es decir, la hez política de América latina.

Pero, a diferencia de lo ocurrido en países como Ecuador, Bolivia o Nicaragua (o, en el otro extremo del espectro político, la Colombia de Uribe, un mandatario democrático que por desgracia incurrió también en el siniestro deporte de la reelección), donde los mandatarios reeleccionistas contaban con una base popular que apoyaba sus planes, en Honduras la pretensión de Zelaya fue desde el principio masivamente impopular y lo desprestigió en todos los ámbitos del espectro político. Todas las instituciones rechazaron su intento, la Corte Suprema de Justicia, el Tribunal Electoral, todos los partidos políticos democráticos (empezando por el suyo, el Liberal), la Fiscalía de la Nación y la opinión pública en general. El rechazo no fue sólo al volteretazo ideológico del voluble mandatario. Fue, también, una clarísima toma de posición del grueso de la población hondureña en contra de la perspectiva de convertirse en un país dependiente de Hugo Chávez, es decir, en una pequeña dictadura populista enfeudada al caudillo venezolano.

Este es el contexto en el que hay que juzgar la situación hondureña. No para justificar una acción militar de una gran torpeza, que sólo ha servido para sembrar el descrédito en unas instituciones y un pueblo que habían emprendido una valerosa resistencia contra un intento claramente antidemocrático de un mandatario sin principios, sino, para no incurrir, creyendo actuar en defensa de la democracia, en una operación que termine legitimando los planes inconstitucionales, reeleccionistas y de entrega de Honduras al poder chavista de Manuel Zelaya.

¿Qué se puede hacer para reconstituir la demediada democracia hondureña? Lo ideal, que sería reponer a Zelaya en la presidencia, a condición de que renuncie a sus planes reeleccionistas y garantice que las elecciones de noviembre se lleven a cabo de manera impecable, bajo vigilancia de las Naciones Unidas, parece ahora difícil, por lo envenenada que está la situación, como se vio el 5 de julio, cuando el fracasado intento de retorno a Tegucigalpa del depuesto presidente, que provocó violentos incidentes y varios heridos. Honduras se ha retirado de la Organización de los Estados Americanos, lo que no debe sorprender a nadie, dada la pertinaz inutilidad de esta institución, que tiene, además, la nefasta propiedad de volver también inútiles a sus secretarios generales, incluso a los que, como José Miguel Insulza, parecían más despiertos que los otros, de modo que la OEA mientras menos intervenga ahora tanto mejor. La mediación del presidente de Costa Rica, Oscar Arias, premio Nobel de la Paz, es una buena idea: se trata de un estadista respetado y respetable, buen negociador y auténtico demócrata.

De otro lado, hay que evitar por todos los medios que la tensión existente evolucione hacia el derramamiento de sangre. Chávez ha amenazado con una intervención militar, en la que probablemente haría de peón de brega la Nicaragua del comandante Ortega, a la que el gobierno de facto ha acusado de movilizar tropas hacia la frontera con Honduras. Es cierto que no hay manera de verificar si las noticias, según las cuales esa frontera viene siendo cruzada ya desde antes del golpe por comandos venezolanos y cubanos, que denuncia la prensa de Honduras, son ciertas o meras operaciones publicitarias en defensa del gobierno de Roberto Micheletti; pero, dados los antecedentes y el contexto político de América Central, tampoco pueden ser descartadas. La situación inestable y precaria de Honduras, ahora en la picota de la opinión internacional, es propicia para una acción insurreccional teledirigida desde Caracas.

Tal vez estos riesgos puedan conjurarse con el adelanto de las elecciones presidenciales, ya convocadas para el mes de noviembre. Este proceso debería tener lugar a la brevedad posible, dentro de un par de meses a lo más, algo realizable si la comunidad internacional colabora con la infraestructura electoral, y llevarse a cabo bajo la responsabilidad y vigilancia de las Naciones Unidas, y con observadores internacionales de la Unión Europea y de organizaciones políticas y de derechos humanos como la Fundación Carter, Amnistía Internacional y Americas Watch. No veo otra manera más rápida de reconstruir el Estado de Derecho y poner fin a la anómala situación que vive Honduras por culpa tanto de los militares que asaltaron la presidencia con nocturnidad como de las arteras maniobras de Mel Zelaya y su gurú ideológico, Hugo Chávez.

Un ex socialista puede motorizar un contundente triunfo de la derecha en los comicios de Chile

http://www.infobae.com/contenidos/462417-100884-0-Un-ex-socialista-puede-motorizar-un-contundente-triunfo-la-derecha-los-comicios-Chile

La irrupción del ex socialista Marco Enríquez-Ominami como candidato independiente en las primeras elecciones presidenciales chilenas tras la muerte del ex dictador Augusto Pinochet, en el 2006, ``le dará el triunfo en bandeja'' al derechista Sebastián Piñera, dijo el jueves la experta Marta Lagos…(quien) presentó ayer su última encuesta sobre intención de voto, que en la primera vuelta otorga a Piñera un 43 por ciento de los votos, seguido de lejos por el candidato oficialista Eduardo Frei (21 por ciento) y por el diputado Enríquez-Ominami (13 por ciento). Enríquez acapara la mayoría de los votos de la izquierda extraparlamentaria en la primera vuelta, prevista para el 13 de diciembre, y deja apenas sin apoyos a los otros tres candidatos minoritarios: Alejandro Navarro (2%), Jorge Arrate (1%) y Adolfo Zaldívar (1%). En tanto, en una posible segunda vuelta, que se celebraría en enero, el candidato de la Alianza de derecha logra un 46% de apoyo, mientras que el ex presidente y abanderado de la Concertación gubernamental, Eduardo Frei, obtiene un 30%. Pero la huella de Enríquez, que en junio renunció al Partido Socialista para presentar una candidatura independiente, se dejará sentir también en esa segunda vuelta, ya que en esa ocasión un 12% no votaría por ninguno de los dos principales candidatos….

El sábado puse Clases con Mariano Grondona y su conductor entrevistaba a Luis Labraña, ex Montonero. Interesado en su posición, accedí a sus palabras en la presentación del libro "Volver a Matar" de Juan B. Yofre. Aquí las transcribo, tomadas de http://pydautentica-archivo.blogspot.com/2009/06/palabras-pronunciadas-por-luis-labrana.html

Buenas tardes, señoras y señores.

En primer lugar quiero agradecer muy especialmente al Tata Yofre por concederme el honor de estar participando en esta mesa y ante la presencia de Uds. Me imagino que me miran con curiosidad y desconfianza...¡Es lógico! Días atrás, leyendo una crónica sobre Volver a matar, el periodista caracteriza a los dos guerrilleros entrevistados como personas que hablan desde el arrepentimiento. ¡Pensar que alguien me encuadra en la figura de un arrepentido me causa pavor. Me imagino a una persona destruida, con un dedo enorme marcando a sus compañeros por la calle.... Me imagino el mismo dedo indicándole a sus captores quién de la lista debía morir y quien debía vivir... Y me lo imagino, al inicio de la democracia, con ese mismo dedo, señalándole a los medios quiénes fueron los que le perdonaron la vida...Asocio la imagen de un arrepentido más a la de un ingrato que a la de un traidor. La traición es circunstancial. La ingratitud es una de las malas condiciones humanas. Por eso me veo obligado a aclarar que yo no soy un arrepentido. Yo no estuve cautivo. No sufrí apremios. No delaté a nadie. Y si hoy, por primera vez, aparezco en público y estoy aquí, en esta mesa frente a Uds, es por convicción. ¡Por pura convicción!

Al leer el libro de Yofre, se activaron los vericuetos de mi memoria. Memoria es una hermosa palabra manoseada hasta la degradación. Recordé a Dixie, la quinta donde fui detenido aquel 14 de febrero de 1973. Recordé algunos momentos, algunos rostros, algunas situaciones: los días inciertos de incomunicación e interrogatorios, la certidumbre de muchos años de cárcel. Y sobre todo la actitud del Juez que se instaló a dormir en la misma dependencia en la que estábamos detenidos para garantizar nuestras vidas: estaba en manos de la Cámara Federal en lo Penal.

Pasaron 36 años y recién, gracias a Volver a matar, comprendo el inmenso valor político de esa instancia constitucional, creada por un gobierno de facto. Era evidente, para todos, menos para nosotros, que el gobierno del Gral. Alejandro Agustín Lanusse intentaba combatirnos con la ley en la mano, y eso habría una brecha democrática en el accionar de su gobierno. Pero nosotros no entendíamos nada de política real. La ideología se imponía al raciocinio y a la realidad. Éramos ciegos.

Bueno...Todos ya sabemos como continuó la historia.

Este libro me conduce a la reflexión. Pienso que a muchos de Uds. también. Volver a matar es la obra de un historiador y no, como el Tata humildemente se denominó en un programa radial: un cronista. En contraposición a las publicaciones de snobs contrafácticos que suelen pulular en los medios, éste es un libro científico. Cada palabra está respaldada por una meticulosa documentación. Es la obra, repito, de un investigador que sabe de estrategias. La riqueza de este libro va más allá de la rigurosidad histórica: Abre nuevos caminos a la actualidad.

Y ahora reflexiono en voz alta:

Queda claro a través de la documentación el importante rol de Cuba en el desarrollo y crecimiento de la guerrilla. Había y hay intereses que van más lejos de la simple solidaridad revolucionaria. Hablo de los intereses geoestratégicos que tenía el bloque soviético y de los cuales Cuba era su más fiel aliado en América.

Cabe determinar si la guerrilla operó por espontaneidad y rebeldía. De lo contrario, estamos frente a una libre interpretación jurídica: el accionar de la guerrilla dentro de los delitos de lesa humanidad, por responder a las órdenes o intereses de un estado.

Todos sabemos que las declaraciones del Tribunal de Roma son meras palabras, jurisprudencia para utilizar acorde a las necesidades e intereses del momento porque la guerra -en sí misma- es un delito de lesa humanidad. Y no hay tribunal en el mundo que pueda evitar una guerra. El antónimo de guerra es el vocablo política. La palabra paz es sólo un lindo momento que se goza entre la guerra y la política. No nos hagamos más los pacifistas a conveniencia. Aquí hubo una guerra. Pese a lo que digan los vendedores de memoria. Y quienes lo niegan faltan a la verdad y ofenden la convicción y la valentía de quienes murieron en ambas trincheras. Negar la guerra, a la cual nos referíamos continuamente en nuestros documentos como "guerra revolucionaria, popular y prolongada", es hacernos quedar como niñitos estúpidos de un jardín de infantes. Es desmerecernos en provecho de algunos bolsillos. Nosotros fuimos héroes en tiempos de guerra. Y en la otra trinchera también. Nadie debe apropiarse de la sangre y del dolor de los que escribieron la historia de los 70. Alguien, no sabemos quien ni cuando abrió la caja de  Pandora y dejó encerrado el Código Penal. Fue el comienzo del fin.

En una guerra, al fragor del combate, no hay tregua, piedad ni perdón porque está en juego la vida. No me imagino las tropas norteamericanas en Irak ni las soviéticas en Afganistán ni a los franceses en Argelia ni a los occidentales en los Balcanes con combatientes vestidos con plumas blancas, globos de colores y caramelos para los enemigos. La guerra libera al depredador más grande del reino animal: al hombre. Y en los 70 el ser argentino mutó en fiera. Y pasó lo que pasó. Mucha muerte, dolor, exilio, cárcel.

Vino esta democracia como pudo y con lo que pudo e intento poner paños fríos: amnistía, indulto. Y comenzamos a caminar mirándonos de reojo pero caminábamos. Lentamente nos acostumbrábamos los unos con los otros...Y de pronto otra vez el hombre muta... Pero no en la bestia guerrera! En un cretino, mediocre e insaciable que generó esta Argentina desprotegida. Esta Argentina sin justicia, sin FFAA, sin contrato social, sin salud, sin trabajo, sin educación...sin seguridad.

El libro del Tata me llevó a reflexionar que necesitamos una Argentina libre del pasado, sin mezquindades, sin recuento de los muertos, con un monumento único para los que cayeron y con un indulto amplio que nos permita la paz interna. Porque aquí no hay salida: o quedamos todos libres o vamos todos presos!

Como complemento, agrego un link de un reportaje a Ricardo Gil Lavedra sobre el mismo tema: http://expovideos.miamitvchannel.com/sincensura/pagina/files/gillavedra.html

Con pena y sin odio

Por Marcos Aguinis*

http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0386/articulo.php?art=15865&ed=0386#sigue

Es evidente que Horacio Verbitsky suda odio y resentimiento. Por eso debe sentirse dichoso como escriba de Néstor Kirchner. Ahora lo proyecta en contra de mí con llamativa obsesión. No quería responderle para no infligirle una herida. Una profunda herida. Además, sus acusaciones son groseramente falsas y ya las he desmentido varias veces. Confieso que me cansa repetir explicaciones, máxime si se basan en calumnias. Aprendí de Arturo Frondizi que no se las debe contestar. Por último, no me agrada escribir sobre mí. Pero en fin, dedicaré un rato a dar respuesta a las mentiras de Horacio Verbitsky. También anuncio a los periodistas que no me prestaré a seguir con un debate tan estéril. Mi atención es demandada por cosas más importantes.

Sin conocer la vida de Horacio, confieso que lo admiré cuando publicó Robo para la corona. Me pareció una investigación seria y valiente. Util para nuestro vapuleado país. Además, sentía un gran respeto y valoración por la vida y obra de su padre, el novelista y periodista Bernardo Verbitsky.  ¿Por qué empiezo con la memoria de su padre? Porque Horacio la mancilla. Me explicaré mejor.

Yo había conocido al escritor Bernardo Verbitsky cuando viajó a Río Cuarto para presentar su gran novela Etiquetas a los hombres. Pudimos hacer un aparte y hablar horas. Coincidíamos en nuestra decepción del sistema soviético, pese a mantener vivos los ideales y valores de la izquierda, y estábamos irritados con quienes calumniaban sistemáticamente a Israel. Bernardo se había convencido de que el anti israelismo muchas veces encubre judeofobia. Lo expresaba en su novela y en las conversaciones. Además, había tenido el coraje intelectual de criticar a Jean Paul Sartre por haber negado el gulag soviético. Meses después me escribió, porque había empezado a trabajar en la DAIA. Descubrió un cuadernillo que yo había publicado en Río Cuarto, titulado "La cuestión judía vista desde el Tercer Mundo". Había persuadido a las autoridades de esa institución de que efectuaran una reedición masiva, y solicitaba mi permiso. Yo acepté encantado. Cuando más adelante me radiqué en Buenos Aires, lo visité en repetidas ocasiones. Entre otros temas, hablamos sobre la suerte que tuve de abandonar la provincia de Córdoba antes del golpe de Estado, porque allí algunos empezaron a decir que yo me había "fugado". Tenía sobre mis hombros el delito de haber publicado La cruz invertida y ser el intelectual más conspicuo de la ciudad, después del magnífico Juan Filloy. Bernardo estaba seguro de que si me hubiese quedado allá, podría haber corrido la suerte de muchos desaparecidos. Los dos sufríamos al enterarnos sobre el desfile de familiares que concurrían a la DAIA para buscar ayuda sobre parientes arrancados de sus casas. Fue entonces que surgió la iniciativa que, con patética bajeza, Horacio me achaca. No fue una bajeza, sino una determinación de la que me enorgullezco.

Frente a Bernardo Verbitsky los directivos de la DAIA me explicaron que hasta entonces sólo se habían ocupado de cultivar relaciones con políticos y gremialistas. Pero nunca con hombres de las Fuerzas Armadas. Para llegar a los altos mandos y gestionar el paradero y la libertad de gente desaparecida, estaban impotentes. No tenían muchos caminos, porque el antisemitismo era intenso. Por esa razón publicaron un cuadernillo sobre el general José de San Martín, encargado a un historiador llamado Grosso (que yo no conocía, pero sí Bernardo) y donaron la abultada edición al Ejército. De esa forma, establecieron contactos que les permitieron rescatar a algunos jóvenes. Querían llegar también a la Marina. Enterados de que en el año 1977 se cumplirían dos siglos del nacimiento del almirante Guillermo Brown, lucubraron publicar otro cuadernillo dedicado a este prócer y actuar de la misma manera. Bernardo Verbitsky se entusiasmó con la idea y afirmó que yo era el escritor indicado. Mi reacción fue negativa, quizá porque me sublevaba tener que bajar la cabeza ante los represores. "¡Pero se salvarán vidas!", exclamó Bernardo, con los ojos brillantes por alguna lágrima.

En la misma época me habían invitado a dictar conferencias en Caracas (la democrática Venezuela que recibía muchos exiliados argentinos). Como lectura de viaje llevé en mi maletín materiales sobre historia de la Marina nacional. Hasta ese momento no existía una buena biografía de Brown. Sus peripecias me encantaron. Era un personaje que hubiera seducido a Dumas, Salgari, Conrad, Melville. A mi regreso acepté escribir el cuadernillo, pero sólo si yo me reservaba los derechos de una nueva edición. La DAIA estuvo conforme, sólo quería imprimir 5 mil ejemplares y donarlos a la Marina, para tender el puente que lograse rescatar a la mayor cantidad posible de desaparecidos. Hablé varias veces con Bernardo Verbitsky fuera de la DAIA, para pensar la forma del texto. Le gustó que empezara a mitad de su heroico periplo, porque atraparía el interés del lector. Quien se ocupaba de traerme las pruebas de imprenta ¡a casa! era Herman Schiller, otro redactor de Página/12 que pronto lanzó el valiente periódico Nuestra Presencia, muy crítico del régimen, y donde yo colaboré con intensidad. Schiller también trabajaba en la DAIA. Cuando falleció Bernardo en 1979, ahí publiqué una extensa necrológica titulada "Bernardo Verbitsky también es América", parafraseando su novela Villa miseria también es América.

Mi folleto se fue extendiendo hasta convertirse en libro. Cuando estuvo terminado e impreso, la DAIA pidió a la Marina que le permitiese efectuar la donación de una forma solemne, para que este esfuerzo se irradiase a todos los mandos y, fundamentalmente, a los sitios de detención (este objetivo no fue expresado, lógicamente). En la DAIA me dijeron que yo debía concurrir, como autor del texto. Me pidieron que estuviese listo para acompañarlos apenas me avisaran. El acto se demoró bastante. Por fin se accedió a recibir la donación y a los directivos de la DAIA en el Edificio Libertad. El acto fue extremadamente informal, todos de pie, apenas se sirvió una bebida y habló el director de la Biblioteca, quien puso en claro que no todo el libro había gustado, aunque agradecía este esfuerzo. Massera NO concurrió. Un directivo de la DAIA preguntó si daban a conocer este acto a la prensa, dada la absoluta ausencia de periodistas. La respuesta fue categórica: "¡No! ¡De eso nos ocupamos nosotros!". Y, en efecto, se ocuparon de que no saliera ni una línea en ninguna parte. No les resultaba grato que una biografía sobre Brown hubiera sido escrita por un judío e impresa por la DAIA. Sólo apareció una nota en el Diario Israelita.

De modo que Horacio miente cuando se refiere a este tema. Y yo estoy feliz de haber contribuido desde mi trinchera de escritor a salvar varias vidas. Además de haber escrito una obra sobre Brown, de cuyo ritmo y calidad no me arrepiento.

Por la misma época, Horacio Verbitsky estaba contratado por la Fuerza Aérea, pese a su pasado de montonero. ¿No debería darnos alguna explicación sobre su directa colaboración con sus odiados represores, ya que pide decencia? Mientras yo trataba de salvar vidas, ¿qué hacía él? Para no agregar: ¿qué hacían sus patrones, los Kirchner?

Otra grosera mentira de Horacio es afirmar que yo fui funcionario sólo 11 meses. Once meses fui secretario de Cultura, pero desde el 10 de diciembre de 1983 me desempeñé como subsecretario de Cultura. Y después de enero de 1987 seguí como secretario de Estado a cargo del Prondec (Programa Nacional de Democratización de la Cultura), considerada la idea más original de la XXIII Conferencia Mundial de la Unesco en Sofía, y que recibió apoyo y ayuda de las Naciones Unidas. Por ese programa, años más tarde fui nominado dos veces al Premio Educación para la Paz de la Unesco por iniciativa de otros países –enterados de la obra que había realizado para la activa participación de la ciudadanía–, ya que el embajador argentino decidió no respaldar mi candidatura debido a mi oposición política, seguramente.

Mi actividad pública cursó toda la gestión del presidente Alfonsín (cinco años y ocho meses), desde el primer al último día. Y conté con su apoyo entusiasta. El no olvidaba mis trabajos en el CPP (Centro de Participación Política), la Carta esperanzada a un general, que publiqué en pleno gobierno castrense, mi lucha contra todo tipo de censura (por eso nos llamaban "democracia pornográfica"), el odio que me tenía la ultraderecha (expresado por la revista Cabildo) y las tareas para hacer florecer una inolvidable primavera cultural en todo el país. Al terminar mis funciones, emergí más pobre que nunca, porque había desatendido mi consultorio profesional y debía reiniciar casi de cero.

Revela Horacio Verbitsky una bajísima calidad moral al acusar falsamente a mi fallecida esposa de haber utilizado mi auto oficial para asuntos domésticos. Nunca ocurrió tal cosa. Además, muchas veces ni yo mismo lo usaba porque era un cascajo con olores asfixiantes. Era más cómodo desplazarnos en nuestro auto o en el transporte público. ¿Qué pruebas tiene para lanzar semejante embuste?

En cuanto a su reiteración sobre mi jubilación de privilegio, ya he aclarado en cartas de lectores y otros medios que no es tal, porque hice todos los aportes necesarios, como marca la ley. Es más: pagaba en varias cajas simultáneamente por mis diversas actividades, y lo hacía desde muy joven, cuando me designaron jefe de Trabajos Prácticos en la cátedra de Neurología de la Universidad Nacional de Córdoba poco después de recibido.

En cuanto a mi posición sobre Oriente Medio, vuelve a mentir, y espero que sea por ignorancia. Debería leer mi novela Refugiados, crónica de un palestino y advertir la ecuanimidad y la información con que manejo este difícil problema. Pero ocurre que soy un judío que puede defender a los palestinos en sus justos derechos sin tener que, al mismo tiempo, renegar de los justos derechos que también asisten a los israelíes. No padezco auto odio.

Y bien, Horacio. Ahora que he limpiado varios asuntos de tu letrina, podés dedicarte a investigar mi otro rubro: mi familia. Tal vez descubras que cuando pequeño le levanté la voz a mi abuelita y entonces demostrarás que soy un degenerado. Porque tu objetivo es descalificar a las personas, no un debate racional. Ya te conocen. Espero que después de esta larga explicación (sobre la que pido disculpas a los inocentes lectores), se calme tu odio, respetes mejor a tu noble padre y, sobre todo, te parezcas más a él.


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