La economía comienza a marcar el ritmo a la política. Y los  conflictos políticos basados en que la Presidente no reconoce crisis económica alguna de cara a la sociedad pero pretende imponer que los gobernadores den la cara en el ajuste. Se trata de un ajuste de abajo hacia arriba: aumenten impuestos…¡las provincias!; bajen el gasto público…¡las provincias!. Y en ello, se sabe ya que no hay amigos: el más pintado gobernador K que pretenda que sea el Gobierno nacional quien dicte las normas del ajuste, simplemente será boleta. O, al menos, lo intentarán.
Para no tomar a los perversos economistas “neoliberales”, tomamos a Remes Lenicov quien expresara en reportaje en Radio El Mundo: hay que sincerar los números . Si el Gobierno toma como cierto la inflación del Indec del 11%, se engaña en todas las demás variables. Así, la devaluación del dólar oficial está perfectamente alineado con la inflación. También, la tasa de interés del 13% supera a la inflación. De ahí la importancia de sincerar la situación.
Por nuestra parte nos preguntábamos, mientras escuchamos el reportaje, si el Gobierno “se la cree” o, por el contrario, inventó una ingeniería que pretende controlar por alguna vía que no percibimos. Y para abonar esta duda tenemos los aumentos salariales. Si el Gobierno “se la cree”, debería en cada discurso de la locuaz Presidente machacar con que los trabajadores han obtenido no menos de 14 puntos por encima de la inflación. O, en años anteriores, aún más puntos. Sin embargo no agitan este argumento y esto, en nuestra opinión, no ocurre por cuanto saben que serían inmediatamente cruzada por todo el sindicalismo.
Por otra parte no es casual que el funcionario más parlanchín sea Kicillof, economista. Que esta espada joven del cristinismo, salga a hablar del “cacareo de los economistas” y que salga a acusar de “reaccionarios” a quienes expresan tardía preocupación por el uso de los fondos jubilatorios en otros rubros como la construcción de viviendas. No hubo igual énfasis cuando se utilizaron estos fondos para comprar notebooks, para la asignación universal por hijo o el reciente préstamo a Scioli para el pago de salarios.  Kcillof va en camino de un rápido desgaste de imagen defendiendo acciones del gobierno atacando –ni siquiera confrontando- a diestra y siniestra.
Mientras tanto, el esfuerzo oficialista por colocar en un Juzgado Federal –el fuero que juzga a funcionarios nacionales- a contramano de sus antecedentes y bajo la sospecha de haber recibido las preguntas del examen con suficiente antelación para prepararse en ventaja del resto de los postulantes. Como Reposo, el juez Luis Rodríguez no duda en poner su propia cara para que le peguen. Son el tipo de personas que antiguamente llamábamos “caraduras”, “cararotas”, “rostropetri”, sinvergüenza. No dudan en rifar su honor y prestigio tras encargos que los exceden y con el propósito casi a flor de piel de manipular el sistema en favor de su mandante. Ahora bien, no entendemos desde NdF cómo estos señores se prestan a ser el hazmerreir exponiendo a sus esposas, hijos y familiares directos: a la vista de todos se intenta forzar al sistema para que brinden protección a ladrones con cargos públicos, electivos o por designación.
Desde lo internacional, Venezuela anunció su desafiliación del Ciadi y, luego, hará lo mismo con el Banco Mundial. ¿Qué hacen estos organismos internacionales? El primero es el centro internacional de arreglo de diferencias relativas a inversiones. El segundo es un espacio en el que se dirimen los arbitrajes entre estados y empresas transnacionales. ¿Qué es lo que no soporta Venezuela? Perder todas las arbitrarias medidas que adoptó el gobierno venezolano y ser demandado por cobros de indemnizaciones superiores a las que dijo pagar. Y no sería extraño que el Gobierno argentino lo piense también. Las estatizaciones de Aysa, Aerolíneas y más recientemente YPF son demandables por las malas, arbitrarias y autoritarias medidas adoptadas por el Gobierno argentino, aún cuando el Congreso de la Nación homologara tales malas prácticas. Lo cual, dicho sea de paso, expresa la gravedad institucional de la Argentina: la oposición que reclama protagonismo no ha cesado de convalidar las acciones del Gobierno, exceptuado el caso Reposo, caso menor al lado de la confiscación de los fondos jubiklatorios, la ley de medios y las estatizaciones comentadas.
Por último y tratando de crear sensibilidad por los sistemas de libertades aunque debamos ajustarnos versus los “nacionales”, “populares” y “participativos”. Estos regímenes tienden inexorablemente al autoritarismo, el personalismo, la persecución y, en muchos casos, a auténticas tiranías. Las tiranías y las pre-tiranías (autoritarismos) se llenan de lo “nacional, popular y participativo”. Los costos en pobreza, atraso, hegemonía sobre el bienestar de los pueblos son enormes. Pero sacarlos del poder una vez que te cansaste de agachar la cabeza, ser espiados, despreciados, anulados, tienen costos en sangre que son gigantescos. Veamos:
Tirano 1: Zine El-Abiodine Benam (Túnez). 23 años en el poder. 340 muertos en un mes fueron necesarios para que abandone el poder. Fue el “más económico” de los que te presentamos abajo.
Tirano 2: Hosni Mubarak (Egipto). 30 años en el poder. Un mes con 850 muertos bastaron para su desplazamiento.
Tirano 3: Muammar Khadafy (Libia). Soy de la generación que asistió al entronamiento de este dictador. Todos los amigos de izquierda estaban exultantes. La catarata de explicaciones sobre la revolución creo que terminaron más de 40 años después asesinado en una alcantarilla. Se necesitaron entre 11 mil y 17 mil muertos.
Tirano 4: Bashar Al-Assad (Siria). La familia de este tirano lleva 40 años en el poder. Llevamos meses de alzamiento de la población y unos 20 mil muertos y aún resiste.
Son 4 tiranos. Eran “nacionales”, “populares” y “participativos”. Llevaron en este tiempo en que los descendientes de quienes los entronizaron decidieron sacárselos de encima. Con un costo, hasta ahora, de 38.190 muertos, los más “populares”.
Cerramos con los vaivenes de Cristina. Exacerbó con la cadena nacional; forreó a particulares desde el atril; jugó al submarino con el Gobernador Scioli. De prontó soltó 600 palos de los jubilados al incompetente pero paciente Gobernador. ¿Cambio de actitud? Necesitamos muchísimo más para que esto se verifique. Juega al “submarino” al son de las encuestas. Una auténtica perversa, lo peor que nos puede tocar como Presidente “de todos los argentinos”.
Hasta mañana.


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