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EGIPTO. Intentando entender lo que
ocurre en Egipto. Los seguidores del presidente Morsi dicen que la
destitución es un golpe a la democracia. Pero hay que tener cuidado con esto,
ya que puede ser una declamación de la legitimidad de inicio de dicho gobierno
pero no la actuación posterior. En América Latina sabemos de esto: de un
gobernante que asume legítimamente pero ya en el poder, manipula todo el
sistema para ponerlo al servicio y en continuidad de sí mismo. En el caso de
Egipto, la Hermandad Musulmana en el gobierno de Morsi hacía lo suyo para
establecer un Egipto musulmán muy lejos de una república y una democracia
como la entendemos acá. Es más, en Argentina, hemos tenido una fuerte amenaza
de la propia Presidente de la Nación sobre la República, la base de todo el
sistema. El conflicto en Egipto hoy, parece ser una ruptura del orden
institucional por parte de las fuerzas armadas. No debemos perder de vista
que tras de ello, hay un conflicto social por el cual se habla de una posible
guerra civil
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¿Qué pasa en Egipto? Conoce las 6 razones del
conflicto
YOYOPRESS.com º
Egipto sigue sumido en el
caos tras la deposición del presidente Mohamed Morsi, destituido por las
fuerzas armadas el 3 de julio, lo que provocó la furia de sus simpatizantes.
Tras la división profunda al respecto, la tensión se transformó en violencia.
En las últimas semanas han
muerto cientos de personas y miles han resultado heridas, ya sea en enfrentamientos
con manifestantes opositores o entre manifestantes y fuerzas de seguridad.
Este miércoles, mientras las fuerzas armadas intentaban dispersar dos enormes
campamentos improvisados de manifestantes a favor de Morsi, hubo incendios y
explosiones de gases lacrimógenos.
¿Cómo se llegó a esto en
Egipto? ¿Qué ocurrirá después? Recapitulemos.
1. ¿Por qué se depuso a
Morsi?
Morsi se convirtió en el
primer presidente democráticamente electo de Egipto en junio de 2012, casi un
año y medio después de que las manifestaciones obligaran a Hosni Mubarak,
quien gobernó durante 30 años, a renunciar. Sin embargo, a un año de la
elección de Morsi, los egipcios también querían destituirlo. Afirmaban que el
islamista
educado en Occidente, alineado con el movimiento de la Hermandad Musulmana,
no
había sido incluyente desde que asumió la presidencia y señalaron que
había
fracasado en satisfacer las ambiciones de libertad y justicia social del
pueblo.
Se acusó a Morsi
de autoritarismo y de tratar de incluir la postura islámica de la Hermandad
en las leyes de la nación. También recibió críticas de muchos
egipcios frustrados por la delincuencia desbocada y con la economía
que no había dado señas de mejora desde que Mubarak renunció.
Las protestas a gran
escala
iniciaron el 30 de junio, a un año de la elección de Morsi. Las influyentes
fuerzas armadas dieron un ultimátum a Morsi: si no satisfacía las demandas
del pueblo, intervendrían. Cuando se cumplió el plazo de 48 horas,
las fuerzas armadas arrestaron a Morsi. Sin embargo, quienes celebraron la caída de
Morsi no lo consideran un golpe de Estado. Lo llaman corrección, la
continuación de una revolución que inició con la renuncia de Mubarak en 2011.
2. ¿Dónde está Morsi?
Morsi está bajo custodia
en un complejo militar indefinido y se enfrenta a varios cargos penales. No
se le ha visto en público desde su remoción, aunque se reunió con una
delegación de la Unión Africana y con Catherine Ashton, directora de política
exterior de la Unión Europea.
Morsi está bajo custodia
por su relación con una fuga de prisión que ocurrió durante la revolución de
2011 en Egipto, mucho antes de que llegara al poder, según los medios
estatales. La fiscalía señaló que en la huida de Morsi y de otros 18 miembros
de la Hermandad Musulmana, entre otras personas, intervinieron “elementos
extranjeros” como Hamas, el Ejército Islámico Palestino y Hezbolá. Se dijo
que la Hermandad Musulmana era uno de los grupos nacionales que cooperó con
quienes los ayudaron a fugarse de la prisión.
Algunos de los aliados de
Morsi también han sido encarcelados desde el golpe. Se arrestó a los principales
miembros del Partido de la Libertad y la Justicia, el brazo político de la
Hermandad, por cargos que, de acuerdo con los funcionarios del
partido, son ilegales y tienen trasfondo político.
3. ¿Quién está protestando
y por qué?
Desde la destitución de
Morsi, los simpatizantes de la Hermandad Musulmana y el Partido de la
Libertad y la Justicia han organizado enormes manifestaciones y
plantones en todo Egipto. Funcionarios de la Hermandad Musulmana
señalaron que seguirán protestando hasta que Morsi vuelva al poder,
de acuerdo con su portal en internet.
Las facciones rivales
también han organizado manifestaciones para apoyar la labor del ejército para
destituir a Morsi.
La vocera de la Hermandad
Musulmana, Mona al Qazzaz, acusó a las fuerzas armadas y a la oposición de “matar
a la mayor democracia de Medio Oriente”. “Las fuerzas armadas
intervinieron y la oposición que no pudo ganar en las urnas regresó a bordo
de tanques”, dijo el mes pasado.
Sin embargo, muchos
activistas, como el vocero del Frente 30 de Junio, Ahmed Hawary, dijo que Morsi
no dejó a las fuerzas armadas más opción que intervenir. “La democracia es un
proceso político adecuado”, dijo Hawary. “Pero (bajo el gobierno de Morsi) no
ha habido un proceso político adecuado”.
Las tensiones se
intensificaron este miércoles cuando las fuerzas de seguridad marcharon hacia
dos enormes campamentos improvisados que habían erigido los partidarios de
Morsi y derribaron las carpas con maquinaria pesada y escoltaron a cientos de
manifestantes para que abandonaran el lugar.
Antes de los sucesos del
miércoles, el gobierno de Egipto señaló que planeaba dispersar a los partidarios
de Morsi. “Los actos terroristas y el bloqueo de caminos ya no son
aceptables, representan una amenaza a la seguridad nacional y aterrorizan a
los ciudadanos”, dijo el ministro de Información, Durriya Sharaf el Din.
El primer ministro
interino, Hazem el Beblawi, dijo a Christiane Amanpour, de CNN, que el
gobierno solo trata de restablecer el orden tras un mes de manifestaciones
caóticas.
4. ¿Quién está a cargo?
Desde que arrebató el
poder a Morsi, las fuerzas armadas de Egipto han instaurado un gobierno civil
interino, cuyo presidente es Adly Mansour. Este es un juez de 67 años
y preside la Suprema Corte Constitucional. A pocos días de tomar juramento,
emitió un decreto en el que se otorga ciertos poderes legislativos y delineó
el camino hacia unas nuevas elecciones.
El vicepresidente interino
de Egipto es el prominente reformista Mohamed el Baradei, ganador del Premio
Nobel de la Paz por su labor como director general de la Agencia de Energía
Atómica de la ONU.
Sin embargo, los generales
egipcios que supervisaron la destitución de Morsi y dirigieron al país
durante un año, tras la renuncia de Mubarak, siguen teniendo un poder
considerable. Por ejemplo: el general Abdel Fattah al Sisi, ministro de
Defensa del país, fue quien convocó recientemente a las protestas en masa
para apoyar a las fuerzas armadas. Al Sisi pidió a los simpatizantes que
emitieran un “referendo para tomar medidas firmes contra la violencia y el
terrorismo”.
5. ¿Cuál es la postura de
Estados Unidos?
El presidente de Estados
Unidos, Barack Obama, y las autoridades estadounidenses subrayan que la
prioridad es minimizar la violencia y garantizar la inclusión en el proceso
político.
“Millones de personas pidieron
que las fuerzas armadas intervinieran por temor a caer en el caos y la
violencia. Además, según tenemos entendido el Ejército no asumió el poder…
hasta ahora. De hecho estaban restaurando la democracia”, dijo el
secretario de Estado de EU, John Kerry.
El vocero de la Hermandad
Musulmana, Gehad El Haddad, condenó las palabras de Kerry y acusó al gobierno
de Obama de ser “cómplice del golpe militar”. “¿Acaso es labor del Ejército
restaurar la democracia?”, preguntó.
Egipto es aliado de EU
desde hace tiempo. El país recibe al año 1,300 millones de dólares en ayuda
militar de parte de Estados Unidos. Sin embargo, si EU califica formalmente
como golpe la destitución de Morsi, tendría que suspender la ayuda y eso
“limitaría nuestra capacidad de tener la clase de relación que pensamos que
necesitamos tener con las fuerzas armadas de Egipto”, dijo el general Martin
Dempsey, director del Estado Mayor Adjunto.
Durante los últimos 30
años, solo Israel ha recibido más ayuda de Estados Unidos que Egipto.
6. ¿Qué podría deparar el
futuro?
Además del riesgo
inmediato de violencia, muchas personas están preocupadas por las
consecuencias de la destitución de Morsi sobre la democracia en la región.
La atención estará sobre
la Hermandad Musulmana. Tras haber sido la fuerza política dominante en el
país, ¿se incorporará al nuevo gobierno o se volverá una piedra en el zapato
para el Ejército egipcio?
Además,
en un país que lucha contra la pobreza y el desempleo, cualquier gobierno
tiene que actuar rápido si quiere conservar el poder.
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MÁS PARA ENTENDER EGIPTO Y OTRAS SITUACIONES EN PAÍSES
MUSULMANES. Lo que se termina instaurando son guerras de religión, con persecución
de todo lo que no sea musulmán. La religión y el laicismo es el conflicto,
pero donde religión no es el respeto y la tolerancia sino la imposición a
toda la sociedad y la legislación de UNA religión en particular.
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Las guerras
árabes de religión
SHLOMO BEN AMI
En todo el mundo árabe está produciéndose ahora una lucha entre dos
importantes fuerzas históricas: la religión y el laicismo. Es el
tipo de batalla entre César y Dios que Europa tardó siglos en dilucidar. El
futuro del Oriente Próximo árabe se decidirá en la lucha entre los
insurgentes suníes de Siria, apoyados en toda la región por los wahabíes
saudíes, patrocinadores del fundamentalismo religioso, y su régimen laico
Baas, entre el fundamentalista Hamás y la laica OLP en Palestina y entre la
joven oposición laica de Egipto, forjada en las protestas de la plaza de
Tahrir, y los Hermanos Musulmanes y los radicales salafistas.
Hasta ahora, las rebeliones árabes han confirmado la tesis de que,
dada la estructura de la mayoría de las sociedades árabes, el
derrocamiento de las autocracias laicas significa automáticamente abrir la
puerta a las democracias islámicas. Ya vimos el desarrollo de esa
dinámica en Argelia, con la victoria a comienzos del decenio de 1990 del
Frente Islámico de Salvación en la primera vuelta de unas elecciones
parlamentarias (que provocó la anulación de la segunda vuelta), la victoria
electoral de Hamás en Palestina en 2006 y, más recientemente, el ascenso
democrático al poder de los Hermanos Musulmanes en Egipto.
Tanto en Argelia como en Egipto, las fuerzas laicas no pudieron frenar
el ascenso político del islam, que solo se pudo interrumpir con la toma del
poder por parte del Ejército. El golpe
militar argelino dio paso posteriormente a una sangrienta guerra civil que se
cobró unas 200.000 vidas.
Las consecuencias del golpe egipcio se están materializando estos días
de la manera más dramática. Aun así, la horrenda masacre de islamistas por
parte del ejército golpista y la quema de iglesias de la minoría cristiana de
la que se acusa a los Hermanos Musulmanes podrían ser solo el inicio de una
conflagración civil aún de mayor alcance si cabe. El acceso al poder de la
oposición laica subida a un tanque puede alimentar la ira de los islamistas
por muchos años. La pérdida de confianza en el proceso
democrático por los Hermanos Musulmanes sería una mala noticia para Egipto y
un impulso para Al Qaeda y otros yihadistas que creen que solo se
puede conseguir el poder con sangre y terror.
La democracia no es un juego de suma cero, en el que el ganador se lo lleva todo
El concepto de separación de la Iglesia y el Estado es ajeno al islam —como indicó la famosa declaración del ex líder supremo iraní el
ayatolá Ruholla Jomeini, “el islam es política o no es nada” —y los
islamistas aún no han demostrado ser receptivos al gobierno democrático—. De
hecho, Mohamed Morsi, el depuesto presidente de Egipto, solo puede culparse a
sí mismo de su muerte política. Su comportamiento sectario y autoritario
polarizó a su país hasta tal punto, que incluso el jefe del ejército, general
Abdelfatah al Sisi, conocido por sus simpatías islamistas, retiró su apoyo al
hombre que lo había nombrado.
Asimismo, la reavivación de la guerra civil chií-suní en Irak es en
gran medida un reflejo del Gobierno sectario del primer ministro, Nuri al
Maliki. Tampoco el ascenso al poder de Hamás en Gaza dio paso a un Gobierno
democrático y no excluyente. Después de haber fracasado en su intento de
anular la victoria electoral por medios militares, la OLP acordó con sus
rivales islamistas un plan de reconciliación nacional, pero ese pacto sigue
siendo letra muerta.
En cuanto a Siria, la rebelión contra una de las autocracias más
laicas del mundo árabe ha degenerado en una lucha a muerte entre suníes y
chiíes que está extendiéndose a otros países de la región. Ahora se ha
lanzado una yihad suní contra el régimen Baas y sus aliados chiíes, Irán y
Hezbolá. El vecino Libano, con su feroz división suní-chií, ya está viéndose
afectado directamente.
La lucha entre la religión y el Estado en el Magreb es menos violenta,
pero, aun así, potencialmente explosiva. Túnez, donde comenzó la primavera
árabe, está atrapado ahora entre los laicistas y los fundamentalistas
religiosos. El partido islamista Ennahda encabeza el Gobierno, pero afronta
un grave desafío de los salafistas ultraconservadores de Hizb Ut Tahrir.
Es de esperar que los derrotados islamistas de Egipto pasen de la
política de la venganza a un proceso de examen de conciencia
En Marruecos, el rey Mohamed VI no ocultó su apoyo al golpe egipcio,
pero el partido islamista Justicia y Desarrollo, que encabeza su Gobierno, lo
denunció. De hecho, el Istiqlal, partido laico de centro derecha, abandonó el
Gobierno a raíz del golpe egipcio y acusó al partido Justicia y Desarrollo,
dirigido por el primer ministro, Abdelilah Benkiran, de intentar “egiptizar”
a Marruecos monopolizando el poder, como hizo Morsi en Egipto.
Incluso en Turquía, país musulmán no árabe que abriga la ambición de
conciliar el islam con la democracia, el
acuerdo entre el Gobierno islamista del primer ministro, Recep Tayyip
Erdogan, y la clase media urbana para limitar los intentos oficiales de
inmiscuirse en la vida de los laicos y obstaculizar sus usos y costumbres
está decayendo. Ahora Erdogan promete “reconstruir Turquía” a su autoritaria y
religiosa imagen y semejanza.
La marcha árabe hacia la libertad va a ser por fuerza un proceso largo
y tortuoso: tal vez la principal prueba geopolítica del siglo XXI. Sin
embargo, la batalla entre el laicismo y la religión en el mundo árabe no ha de
durar siglos, como ocurrió en Europa, aunque sólo sea porque las generaciones
contemporáneas pueden beneficiarse del largo proceso de progreso social y
científico que permitió a Occidente preparar el terreno para la democracia
moderna, pero la adaptación de ese legado occidental al mundo árabe
contemporáneo, sin por ello dejar de recuperar el propio legado medieval de
tolerancia y excelencia científica de los árabes, será difícil.
Es de esperar que los derrotados islamistas de Egipto pasen de la
política de la venganza a un proceso de examen de conciencia que propicie el
reconocimiento de que la democracia no es un juego de suma cero, en el que el
ganador se lo lleva todo. De mantenerse, el “centralismo
democrático” leninista que Morsi pareció abrazar sería una provocación
permanente que instaría a las nuevas generaciones y sus aliados en el viejo
aparato estatal a alzarse, aun al precio de una guerra civil.
Shlomo Ben Ami, ex ministro de
Asuntos Exteriores de Israel y actual Vicepresidente del Centro Internacional
por la Paz de Toledo, es autor de Cicatrices de guerra y heridas de paz. La
tragedia árabo-israelí.
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MÉXICO EN GUERRA. El Estado de
Michoacán tiene casi 60 mil kilómetros cuadrados y tiene una población de más
de 4 millones de personas. Desde allí, una diputada pide la organización de
guardias comunitarias, armadas, con el propósito de que la población se
defienda del crímen organizado. Parece ser que no solamente en Argentina el
Estado no puede cumplir su responsabilidad en el tema….Ah, la propuesta la
hace una diputada de izquierda….El tema puede jaquear la gestión del nuevo
Presidente, hoy ocupado en desbloquear el estancamiento energético de México
con una asociaciónde Pemex con empresas privadas
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Hay zonas de Michoacán en guerra”
INÉS SANTAEULALIA
En medio del polvorín
en que se ha convertido el Estado de Michoacán, al oeste del país, la
diputada local Selene Vázquez (Michoacán, 1965) ha alzado la voz para
denunciar la situación de ingobernabilidad y violencia de la zona y para
abogar por las guardias comunitarias. Estos grupos, muchas veces fuertemente
armados, se han organizado entre la población desde hace meses para vigilar sus
comunidades y mantener a raya el asedio, la violencia y la extorsión del
crimen organizado. Vázquez asegura que viven en un “estado de sitio” y
que si no van armados “saben que ese día pueden no volver”. Sobre el
número de muertos en el Estado, la diputada de izquierdas dice que ya se ha
perdido la cuenta.
Pregunta. ¿Cómo definiría
la situación de Michoacán?
Respuesta. Hay zonas que
están en situación de guerra. La población sabe que si no van armados, ese
día pueden no volver. Hay un estado de sitio, en las comunidades
en las que se han organizado para resguardarse no pueden salir. Los
grupos criminales están dando cuenta de la dificultad del Estado para cumplir
su labor y son los comunitarios los que cumplen las labores que las
autoridades debieran hacer. En gran parte de Michoacán hay un estado de
excepción y en todo el territorio hay una oleada del crimen organizado,
hay secuestro y cobros de cuotas [del narco a la población].
P. ¿Cuál es el papel que
juegan las autodefensas?
R. Yo he recorrido muchas
comunidades indígenas con guardias comunitarias y la gente es amistosa. Con
franqueza los veo hasta contentos, porque aunque no duermen para hacer
labores de vigilancia y están preocupados, al fin están liberados de la
extorsión y del robo descarado [de los criminales]. Los
delitos de secuestro en esas comunidades no existen desde hace seis meses.
Están encerrados pero liberados.
P. Hay rumores sobre quién
pueda estar tras algunos de estos grupos. ¿Cree que todas son auténticas?
R. Yo creo que todos son
auténticos, pero hay algunos más fuertes que otros. Los que logran la cohesión de
toda la población están más tranquilos. Hay otras comunidades en
donde hay disputas entre ellos y eso debilita el proceso. Luego está La
Ruana, es una comunidad que veo muy fuerte, pero ahí los alzados son los
pobres, los ricos no le entran.
P. ¿Cree que es lícito que
usen armas?
R. Ese es el punto. Defenderse
es lícito. Las armas causan muchos problemas y entrañan un riesgo, pero
los criminales están fuertemente armados y no les pueden entrar con
pistolitas. En Michoacán la gente siempre ha usado armas registradas
para cazar o por seguridad, pero efectivamente ahora muchos tienen armas no
permitidas. Las tienen porque se las han decomisado a los Caballeros
Templarios. Hay que decir que las autodefensas muchas veces han
colaborado con las autoridades y les han señalado lugares que
permanecen ocultos. La gente ha sido honesta y en los
pueblitos donde hay laboratorios [de droga] le han abierto el paso a la
autoridad. La mayoría de los michoacanos están armados. Es
un asunto de guerra, y en la guerra no miras con qué pistola te matan. En la
guerra todo se vale.
P. ¿El Gobierno federal
está haciendo todo lo que puede en la zona?
R. No, siempre podría
hacer más. En Michoacán estamos militarizados desde la época de [el
expresidente] Felipe Calderón. El punto de las guardias comunitarias
es que llaman a los militares cuando hay una emergencia pero están un tiempo
y se van. Los vuelven a dejar a merced de estos señores. Solo van de paso.
P. Muchos comuneros
denuncian que los políticos municipales protegen a los narcos, ¿cree que es
verdad?
R. Sí, pero no solo en
Michoacán. No lo digo solo yo, hubo denuncias del PAN y del PRD en el sentido
de la clara participación de los grupos criminales en favor del PRI.
En las elecciones pasadas, aunque ya casi no se diga, hubo renuncias de
candidatos por amenazas en todos los partidos.
P. Es la primera política
que defiende abiertamente las autodefensas, ¿tiene miedo?
R. No sé vivir con miedo y
tampoco quiero. No le debo nada a nadie, no le he hecho daño a nadie. He
tratado de vivir mi vida de manera correcta, y una de las maneras correctas
de vivir es decir lo que se piensa, sino no tiene sentido estar en la
política. Cualquier funcionario público que piense más en cuidarse en lo
particular que en generar beneficio, que no se dedique a la política.
La
política es en función de los demás
P. ¿Ha recibido amenazas?
R. Nunca.
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HA MUERTO BERGOGLIO. NACE FRANCISCO
“Muchas veces, las autoridades religiosas tienen que estar manejándose con el dilema de no perder el ritmo de la historia y, al mismo tiempo, no caer en el facilismo de seguir modas efímeras. En ese equilibrio está siempre la voz de los papas, obispos y quienes tienen que definirse respecto de materias complejas” (Carlos Pagni, La Nación, 22-4-25) EXPLOSIÓN COLECTIVA La muerte de Francisco ha generado entre nosotros un comportamiento colectivo favorecido por los medios y las redes. El estallido de esta “ masa virtual ” en Argentina hizo que muchos pidieran perdón por su criticismo durante el pontificado del fallecido; elevamos a Francisco a la categoría del hombre más importante de la historia nacional, y repetimos unánimemente acerca de la humildad y misericordia de Francisco como rasgos preponderantes de su pontificado. MURIÓ BERGOGLIO. NACIÓ FRANCISCO Un hermano mío sintetizó la explosión del punto anterior -en un entretenido encuentro de primos- con la expresión ...
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